Día Mundial del Trabajo Decente – 7 de octubre

Por César García Arnal – Secretario de StreetNet

Millones de personas tomarán acción el 7 de octubre para defender sus derechos en este día. Los vendedores/as ambulantes y comerciantes informales se unirán también a los trabajadores del mundo en la celebración del Día del Trabajo Decente y en su esfuerzo por entablar un diálogo social con los gobiernos locales para que asuman responsabilidad urgente para la promoción del trabajo decente.

El concepto de “trabajo decente” fue acuñado por Juan Somavía, en su primer informe como Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1999.

El término fue introducido como respuesta al deterioro de los derechos de los trabajadores que se registró mundialmente durante la década del 90, como consecuencia del proceso de globalización y la necesidad de atender la dimensión social de la globalización.

El trabajo decente establece las condiciones que debe reunir una relación laboral para cumplir los estándares laborales internacionales, de manera que el trabajo se realice en forma libre, igualitaria, segura y humanamente digna. Por debajo de tales estándares, deben considerarse violados los derechos humanos del trabajador afectado y que no existe trabajo libre, propiamente dicho.

Esta situación, que aparentemente estaba superada en los países más desarrollados, y que asimilábamos solamente con países en los que la falta de legislación la hacía posible, ha vuelto a apoderarse del mundo.

De una forma disfrazada y discreta, podemos ver cómo en todo el mundo, igual que una gran mancha de aceite, y debido a la gran crisis económica y mundial que estamos viviendo, el problema del trabajo indecente se aferra a nuestras vidas, desproveyéndonos de los derechos que como trabajadores habíamos adquirido con años de lucha y de reivindicaciones.

Y es que el poderoso capital se hace más fuerte en épocas de recesión; manipula, engaña, juega con nosotros y con quien nos legisla, y nos hace cada vez más débiles y vulnerables.

El trabajo no decente, ya no es un problema de otros. El trabajo no decente acecha detrás de cada oferta de empleo, detrás de cada contrato precario, detrás de cada nueva modalidad de trabajo como los mini-job, o como los contratos de disposición las 24 horas.

El trabajo no decente acecha detrás de cada aumento de impuestos, detrás de cada imposición de percibir tu salario sin declararlo, detrás de cada derogación de las leyes de prevención de riesgos laborales, detrás de cada amenaza a las mujeres que quieren tener un hijo, detrás de cada despido, detrás de cada recorte en formación o en cooperación al desarrollo.

El trabajo no decente se esconde detrás de cada niño obligado a trabajar, detrás de cada salario indigno, detrás de cada mujer obligada a trabajar más por menos dinero, detrás de cada abuso de poder, detrás de cada discriminación por raza, religión o sexo.

No, compañeros, no hemos ganado la guerra. Ni siquiera alguna batalla. Todo lo que conseguimos nos lo están quitando, despacio, con cautela, sin hacer ruido.

En un día como este, debemos levantarnos de nuestro letargo, poner la vista al frente y gritar ¡Básta ya¡ No podemos permitir que nos pisoteen, ni permitir que pisoteen a nuestros hermanos. Este ya no es un problema de otros, es nuestro problema y debemos atajarlo.

Nuestra fuerza es la palabra, y nuestras armas el trabajo y la solidaridad de los pueblos. Usémoslas para defendernos y construir un mundo mejor y no para dividirnos y debilitarnos.